Vínculos antes de acostarse: ¿debería charlar o leer con su hijo antes de dormir?

Para muchas familias, la hora de acostarse es el único momento de tranquilidad que les queda en un día largo y ajetreado.

Mamá es una madre trabajadora. Su agenda está llena: reuniones, responsabilidades y listas interminables de tareas pendientes. Una niñera le ayuda con las tareas escolares y las comidas, asegurándose de que las rutinas diarias sigan su curso. Pero por muy ajetreado que sea el día, hay una cosa que nunca cambia.

Siempre llega a casa antes de la hora de acostarse.

Y cada noche, ella hace la misma pregunta amable:

«¿Te gustaría charlar o leer conmigo?»

 

Por qué la conexión antes de acostarse es más importante que la actividad

Ya sea charlar o leer, la elección en sí misma no es lo más importante. Lo que realmente importa es la presencia.

A la hora de acostarse, las distracciones desaparecen. La casa se calma. Es entonces cuando los niños se sienten más abiertos, dispuestos a compartir pensamientos, sentimientos e historias de su día. Incluso una breve conversación o unas pocas páginas de un libro pueden convertirse en un poderoso ancla emocional.

Este ritual diario les asegura a los niños que, sin importar lo ocupada que esté la vida, ellos siempre son una prioridad.

Crear un espacio seguro y acogedor para acostarse juntos

Cada noche, mamá trae unas cuantas almohadas y se acuesta en el suelo con su hijo en la Momomi® Mat. No hay prisas, ni planes, solo cercanía.

Acurrucados juntos, el niño escucha la suave voz de mamá mientras se acurruca junto a ella. El cuerpo se relaja, hundiéndose lentamente en la superficie suave y acolchada, casi como si descansara sobre un malvavisco.

Esta comodidad física desempeña un papel más importante de lo que muchos padres creen. Una superficie suave y que ofrece apoyo ayuda a los niños a:

  • Relajar el cuerpo antes de dormir.

  • Siéntete seguro y con los pies en la tierra.

  • Asociar la hora de acostarse con calidez y seguridad.

Para los padres, es un momento para relajarse, respirar y reconectar.

La cercanía física genera seguridad emocional.

Los niños experimentan el amor no solo a través de las palabras, sino también a través del el espacio físico compartido.

Acostarse uno al lado del otro, sintiendo el calor de un padre cerca, fortalece los lazos emocionales de manera silenciosa pero duradera. Estos momentos ayudan a los niños a sentir:

  • Emocionalmente seguro

  • Visto y oído

  • Profundamente conectado

Con el tiempo, estos pequeños rituales antes de acostarse moldean el sentido de confianza y pertenencia del niño, recuerdos que permanecen con él mucho después de la infancia.

El poder de un sencillo ritual antes de acostarse

La hora de acostarse no requiere rutinas elaboradas ni horarios perfectos. A veces, basta con hacer una pregunta y tumbarse juntos en el suelo.

Para este niño, los momentos más felices con mamá no son las grandes salidas ni los eventos especiales, sino esas tranquilas tardes que pasan juntos, charlando o leyendo, cómodamente arropados en la alfombra Momomi®.

Porque al final del día, lo que los niños recuerdan más no es lo que hicimos, sino lo unidos que nos sentimos.