Descalzo en casa: cómo caminar sin zapatos favorece el desarrollo cerebral y físico de su hijo

Muchos padres notan lo mismo en cuanto sus hijos entran por la puerta: se quitan los zapatos y los calcetines inmediatamente. Los niños prefieren instintivamente estar descalzos en casa, disfrutando de la libertad de movimiento y de la sensación del suelo bajo sus pies.

Sin embargo, este hábito natural suele preocupar a los padres.

¿Andar descalzo hará que mi hijo se resfríe?

¿Es peligroso para sus pies?

¿Podrían lastimarse en suelos duros?

Sorprendentemente, las investigaciones modernas y las prácticas educativas tradicionales sugieren que ir descalzo puede favorecer el desarrollo físico y cerebral saludable de los niños pequeños.

¿Por qué jugar descalzo está relacionado con el desarrollo cerebral?

Los niños experimentan el mundo a través de sus sentidos, y los pies desempeñan un papel mucho más importante de lo que solemos pensar.

Las plantas de los pies contienen miles de terminaciones nerviosas que envían constantemente información sensorial al cerebro. Cuando los niños caminan descalzos, estas terminaciones nerviosas reciben estimulación directa de diferentes texturas, temperaturas y presiones. Esta retroalimentación sensorial ayuda a fortalecer las conexiones neuronales, lo que favorece el desarrollo cognitivo, el equilibrio, la coordinación y la conciencia corporal.


En muchos países, los jardines de infancia fomentan activamente las actividades descalzos como parte de la educación infantil, ya que consideran que mejoran la concentración, la postura y el desarrollo neurológico durante los años más críticos del crecimiento.

Los pies: a menudo llamados el «segundo corazón»

En las prácticas tradicionales de salud, las plantas de los pies se denominan a veces «el segundo corazón» debido a la densa red de zonas reflejas conectadas a diferentes partes del cuerpo.

Caminar descalzo estimula de forma natural estas zonas, de manera similar a una suave acupresión, lo que puede ayudar a:

  • Mejora la circulación sanguínea en los cuerpos en crecimiento.

  • Favorece la integración sensorial y el desarrollo motor.

  • Mejora el equilibrio y la percepción espacial.

  • Fomenta la fuerza natural de los pies y una postura correcta.

Permitir que los pies respiren también ayuda a regular la temperatura corporal, especialmente en el caso de los niños pequeños y los niños en edad preescolar, que son muy activos.

¿Es seguro jugar descalzo sobre suelos duros?

Aquí es donde muchos padres dudan.

Las casas modernas suelen tener suelos de baldosas, mármol o madera que pueden resultar fríos, resbaladizos o demasiado duros para los delicados pies de los niños pequeños. Aunque jugar descalzo es beneficioso, la superficie es importante.

En lugar de obligar a usar zapatos o calcetines de interior, una mejor solución es crear una zona de juego suave y con buen soporte que proteja a su hijo y le permita moverse con naturalidad.

¿Por qué una alfombra blanda hace que jugar descalzo sea más seguro?

Una alfombra de juegos acolchada ofrece el equilibrio ideal entre seguridad y estimulación sensorial. Permite a los niños:

  • Camina, gatea y corre descalzo con confianza.

  • Reducir el impacto en las articulaciones y los huesos en crecimiento.

  • Manténgase abrigado sin pasar calor.

  • Explora las texturas de forma segura mientras juegas.

Aquí es donde entra en juego la Momomi® Mat encaja de forma natural en la vida cotidiana de la familia.

Diseñada específicamente para familias con bebés, niños pequeños y mascotas, la alfombra Momomi® ofrece una superficie suave pero resistente que fomenta el juego descalzo y protege los delicados pies. Su acolchado, similar al de un malvavisco, absorbe los impactos, mientras que su estructura transpirable garantiza la comodidad en todas las estaciones, lo que la hace ideal para moverse descalzo a diario, tumbarse boca abajo y jugar activamente.

Fomentar hábitos saludables para andar descalzo en casa

Al combinar los beneficios naturales de caminar descalzo con una superficie de suelo cuidadosamente diseñada como la alfombra Momomi®, los padres pueden apoyar con confianza el desarrollo físico y cognitivo de sus hijos sin preocuparse por la seguridad.

Jugar descalzo no tiene por qué ser un riesgo: cuando el entorno es adecuado, se convierte en una poderosa herramienta para el crecimiento, la confianza y el movimiento alegre.

A veces, la opción más saludable es realmente dejar que los niños se quiten los zapatos y se sientan seguros al hacerlo.